La primera fase, Angor, refleja esa angustia inicial en la que todo es zozobra. Los trazos no conducen a nada, y el azul domina, símbolo de encierro, duda y silencio interior.
En Irruere, algo se libera. Me lanzo al papel con ímpetu, sin certezas, guiada solo por la urgencia de crear. Los verdes irrumpen, representando el despertar, el riesgo, la energía de quien rompe su propia contención.
Y en Invenio, la obra finalmente brota. Ya no hay control, solo fluidez. El color emerge con fuerza, predominando los rojos y naranjas, símbolos de vida, pasión, impulso y transformación. Es el momento del hallazgo, donde la emoción toma forma, y la creación deja de ser una lucha para convertirse en revelación. Así, Triadis condensa un viaje emocional desde el bloqueo hasta la liberación plena de lo auténtico.